¡Estamos de estreno! Nos hemos acercado a los cines Verdi de Madrid para ver la nueva secuela de la saga cinematográfica de las aventuras de Hopper, o como todos le llaman, Polloliebre, porque tiene un aspecto peculiar con sus patas y plumas de pollo y cuerpo y orejas de liebre. ‘Polloliebre y el secreto de la marmota’, del director belga de animación Benjamin Bousquet, no solo nos ha hecho reír y disfrutar, sino que además nos ha tocado el corazón, porque es una de esas películas de animación con mensajes profundos que merece la pena ver más de una vez con nuestros hijos. ¿Qué te parece este plan con niños para hacer en las próximas semanas en Madrid?
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¿Qué aventuras vivirán esta vez Polloliebre y sus amigos?

Tras la primera película, ‘Hopper, el polloliebre’ (2022), donde Polloliebre aprende a aceptarse a sí mismo explorando el mundo junto a sus amigos Abe, la tortuga ingeniosa, y Meg, la mofeta experta en artes marciales, llega esta segunda secuela con nuevas aventuras al estilo Indiana Jones.
Polloliebre conocerá a alguien muy especial que tiene que ver con sus orígenes, su hermana Gina. Junto a ella y sus amigos, irá en busca de la marmota mágica, capaz de cambiar el pasado, para salvar a su pueblo originario, escondido durante siglos a los ojos de los demás.
Ante el asombroso descubrimiento de que Polloliebre no es el único de su especie, decide desobedecer a su querido padre adoptivo, el rey Pedro, y embarcarse en un viaje asombroso lleno de aventuras y peligros con el fin de sacar a su pueblo de la hambruna con ayuda de la marmota, volviendo atrás en el tiempo, al momento del origen que supuso la maldición de los polloliebres.
La aventura se convertirá en un viaje intrépido lleno de sucesos inesperados que ayudarán a salvar al pueblo de los polloliebres, pero no como ellos esperaban, pues la verdadera historia no es como todos creían.
Una película con mensajes profundos que merece la pena ver

Si en la primera película Polloliebre aprende a aceptar que sus diferencias son parte de su ser, en ‘Polloliebre y el secreto de la marmota’, este mensaje irá mucho más allá, contagiando a todo un pueblo, que aprenderá a respetar y amar su propia identidad. No queremos destriparos más la película, pero este importante mensaje, que es sin duda, su argumento principal, nos parece un tema genial para conversar después con nuestros hijos sobre el significado de la identidad, la aceptación hacia nuestras diferencias y las diferencias de los demás, así como de las culturas del mundo.
Además, la película nos ofrece muchos más aprendizajes que aportan ese lado emocional que toca el corazón a grandes y pequeños, y de los que poder hablar con nuestros hijos e hijas, incluso pudiendo profundizar en los problemas que puedan tener en su día a día.
Por ejemplo, el significado de la amistad, el poder del perdón hacia los demás, la oportunidad de poder cambiar nuestros errores, la importancia del trabajo en equipo o el apoyo de nuestros seres queridos para superar nuestros miedos.
Apoyando el cine europeo de animación

‘Polloliebre y el secreto de la marmota’ es una muestra más de que el cine de animación europeo tiene mucho que ofrecer. Con un universo visual increíble, lleno de detalles y animaciones de calidad impecables, creadas por el estudio belga nWave, y una narrativa emocionante, divertida y muy entretenida, esta película ha sido muy bien acogida en el Festival de Cine Europeo de Sevilla en noviembre de 2025, por lo que habrá que esperar a 2026 para ver si recoge nominaciones y premios, que, a nuestro parecer, desde luego merece.
La saga, basada en la novela gráfica de Chris Grine, nominada al prestigioso premio Eisner en 2007, es ideal para niños y niñas a partir de 6 o 7 años, aunque en España está categorizada para todos los públicos, ya que cuenta con escenas de acción y mensajes algo más complejos para pequeñas mentes con cierto nivel de lenguaje y comprensión. Es perfecta, también, para los que son un poco más mayores, pues, como ya dijimos anteriormente, nos parece ideal para poder comentarla con ellos y hablar de temas más profundos.
En definitiva, merece la pena ir a verla. Además, si no has visto la primera, no te preocupes, porque está muy bien contextualizada para que comprendas qué pudo ocurrir en la primera. ¿Te vienes al cine?



