¿Quién no recuerda a Ebenezer Scrooge, el personaje creado por el escritor Charles Dickens? Un ser un cascarrabias, tacaño y egoísta que odiaba la Navidad y al que le visitaron tres fantasmas en Nochebuena? Su cambio a un ser más bondadoso nos deja, hoy más que nunca, un legado muy especial. Si tus hijos aún no conocen esta historia, te animo a que busques el libro en el biblioteca de tu barrio y/o te pases por el Teatro Maravillas de Madrid a ver la representación de ‘Cuento de Navidad‘, hasta el 4 de enero.
Tabla de Contenidos

El ambiente navideño se ha instalado en nuestras casas, nuestros trabajos, nuestro barrio y es un clásico en muchos hogares disfrutar de la historia Cuento de Navidad, del inglés Charles Dickens. Como te he comentado, puedes elegir una versión cinematográfica, leer el cuento o ver cómo cobran vida sus personajes sobre un escenario. ¿Cuál de todas estas opciones te quedas? ¡En casa hemos elegido la última opción!
«Cuento de Navidad» apela a las emociones y despierta a nuestro corazón para celebrar el espíritu navideño. Una experiencia única que revive los valores del espectador y crea vínculos entre las familias, apostando por la esperanza y la compasión. Y, todo ello, gracias al talante de uno de los autores más comprometidos con la esencia humana que traspasa generaciones.
Su obra sigue hoy tan viva y sus palabras son tan válidas para el siglo XXI como para el siglo XIX, fecha en la que la escribió. Y voy más lejos, quizás hoy tengan más valor aún si cabe, si uno se da una vuelta por las noticias que nos llegan de cualquier rincón del mundo. La esperanza es el leit motiv de este texto ahora convertido en musical gracias al talento de la directora Triana Lorite y de unos artistas que lo dan todo sobre el escenario. 75 minutos que sirven para parar, reflexionar y envolver a nuestro corazón con mucha ternura
«Cuento de Navidad» ha traspasado el tiempo y el espacio convirtiéndose en una obra esencial en la infancia de las niñas y de los niños por su lección de vida, obviando lo material de la Navidad, para dar importancia a la espiritualidad y a la generosidad que está en los corazones de los adultos (somos sus referentes y nunca debemos bajar la guardia).

Vamos a la obra. El señor Scrooge (sublilme interpretación de Antonio Albella) es un hombre ávaro que no cree en la Navidad (el Grinch de tiempos pretéritos). Y lo que es peor, intenta amargar a todo aquel que se le acerca para desearle felices fiestas (los peques salen del espectáculo diciendo “paparruchas”. En el fondo es el villano de esta historia que también tiene sus momentos graciosos para meterse al público infantil en el bolsillo).
Es tan popular el texto que creo que no desvelo nada si adelanto que nuestro protagonista recibirá en la madrugada de la Nochebuena la visita de tres fantasmas (pasado, presente y futuro) que le enfrentarán al espejo de su propia vida para hacerle entender que si no cambia su actitud egoísta no podrá revertir su desdichado y funesto futuro.
Este cuento es una profunda transformación personal que impacta en la vida de otros personajes. Y, es que, no debemos olvidar que el ser humano es un ser social, que vivimos conectados, que nos necesitamos y que el mejor regalo somos nosotros mismos: nuestra compañía, nuestras sonrisas. De pequeña siempre escuchaba en casa que cuesta el mismo trabajo hacer las cosas mal que bien. Pues hagámoslas bien y regalémonos a nosotros mismos.
Enseñar a los niños la importancia de valorar las cosas que tienen

Este espectáculo musical descubre al señor Scrooge, y él a su vez nos invita a reflexionar sobre nosotros mismos, a buscar a nuestros fantasmas, a atrevernos a mirarnos al espejo y, quizá, como propósito de año nuevo a mostrarnos más generosos. Lección aprendida.
La apuesta del Teatro Maravillas es un canto a la Navidad, resuelta con talento y haciendo uso de la tecnología de este siglo para hacerla intergeneracional. Es una versión contemporánea, teatral y musical del cuento original que mantiene su esencia y su pureza. Aunque, quizás, yo he echado en falta un poco más la voz de Dickens, sus palabras; pero he de confesar que yo soy muy fan del autor.
En cualquier caso, no os perdáis la oportunidad de acercaros a esta obra atemporal con una puesta en escena que llega a todos los corazones de la familia. Sin duda, un gran regalo navideño.



