Cada vez son más los teatros que apuestan por incluir en su oferta teatral propuestas para los niños y las familias, pero quizás no todo lo que hay en cartel sirve. En este caso, el teatro Infanta Isabel ha acertado de lleno al programar ‘En boca del lobo ‘, de los Titiriteros de Binéfar, una compañía de Huesca que llevan desde 1978 sobre los escenarios y que estarán en el Teatro Infanta Isabel 30 de noviembre y el 1 de diciembre a las 12.30 horas.

El buen trabajo de los Titiriteros de Binéfar

titiriteros de binéfar

En boca del lobo‘ es una obra inteligente por muchos motivos. El primero de ellos es cómo consiguen con pequeños elementos, un ‘maestro de ceremonias’ y unos muñecos de trapo que salen y entran desde un teatrillo, llenar todo un escenario como si de una gran producción se tratase.

Segundo los titiriteros de Binéfar – somos muy seguidores de sus propuestas teatrales y cada vez que vienen a Madrid nos reservamos las fechas para ir a verlos – porque han sacado del baúl de los recuerdos historias, canciones y adivinanzas que muchos padres teníamos abandonados al fondo de nuestra memoria y que nuestros abuelos/as nos contaban cuando éramos pequeños.

en la boca del lobo titiriteros de binéfar

Eso por no hablar del poder que un ukelele, un acordeón y las voces de los músicos de esta pieza consiguen dar a la obra, dotándola de un punto muy atractivo para la audiencia.

¿De qué van ‘En la boca del lobo’?

Recomendada para niños a partir de los 3 años y sin límite de edad (los abuelos tendrán su momento de nostalgia al recordar las canciones e historias que sus padres le contaban y cantaban cuando eran pequeños), ‘En boca del lobo’ es una recopilación de las temas populares que han pasado de generación en generación como ‘El Señor Don Gato’, ‘Cinco lobitos’, ‘A m burro’ o ‘Caracol col col’.

Pero también esta obra es una manera divertida de escuchar algunas de las historias clásicas pero con un toco moderno, como ‘Caperucita Roja’, el cuento de los cuentos por excelencia, al que los Titiriteros de Binéfar le han dado un puntito moderno que ha despertado más de una carcajada entre el respetable.

No hay que olvidar la interacción de los actores con el público, al que no han dejado de lanzar guiños, acordándose de los niños y niñas, los padres y madres y los abuelos y abuelas. De hecho os contaré que una servidora tuvo que salir al escenario escena convertida en hada. ¡Ahí es nada!

¡Por muchas obras así!