Si hay un tipo de restaurante que nunca falla cuando sales a comer en familia, ese es el italiano. ¿A qué niño no le gusta cenar pizza un viernes por la noche o comerse el día de su cumpleaños un plato de macarrones con mucho queso? Cuando ya has probado mucho y te consideras “casi” un experto en este tipo de cocina, el nivel de exigencia sube. Y mucho. Ya no vale cualquier sitio: buscas ese “algo más” que marque la diferencia.

Por eso, nuestra experiencia en La Fellina ha sido especialmente reseñable. Y hoy queremos contártela con todo detalle porque, si estás buscando un restaurante italiano en Madrid para ir con niños (o sin ellos), este sitio merece mucho la pena.

La Fellina, un ambiente pensado para disfrutar en familia

restaurante la fellina en madrid

La Fellina cuenta con dos locales en la ciudad: uno en Chamberí y otro en la zona de Arturo Soria. En nuestro caso, elegimos este último… Y, aunque es una zona que no solemos transitar, ¡acertamos! 

Para empezar, algo que muchas familias valoramos muchísimo: se aparca bien. ¡Un estrés menos! Además, el restaurante cuenta con terraza, algo ideal cuando hace buen tiempo, y un ambiente tranquilo, familiar y muy acogedor.

La Fellina tiene esos pequeños detalles que entran por los ojos y que crean experiencia especial. A mis hijas, por ejemplo, les encantaron las servilletas de cuadritos, que les recordaban a esas trattorias tradicionales de la Toscana.

Quizá tuvimos suerte con el día, pero lo cierto es que el restaurante no estaba masificado. Había varias familias, lo que siempre es buena señal, pero aun así se podía mantener una conversación sin ruido excesivo. Y eso que también sonaba música italiano de fondo.

Uno de los puntos que más nos gustó fue la distribución del espacio. Las mesas están bien separadas, algo que se agradece mucho para disfrutar de la jornada. Además, hay diferentes opciones: mesas cuadradas, alargadas, redondas… lo que lo convierte en un lugar perfecto tanto para comidas familiares como para grupos de amigos.

Otro gran plus: tienen tronas infantiles. Puede parecer básico, pero no todos los restaurantes lo ofrecen, y las familias con niños pequeños o más bien bebés lo agradecen, ¡y mucho!

Y si a todo esto le sumas que es un local luminoso, con luz natural, el resultado es un espacio donde apetece hacer sobremesa. 

Una carta amplia (y peligrosa si eres indeciso) en La Fellina

restaurante italiano en madrid: La fellina

Llegamos a uno de los puntos clave: la comida. Porque sí, el ambiente importa, pero si la comida no está a la altura, la experiencia se queda a medias, ¿verdad?

En La Fellina, la carta es amplia y variada, pensada para todos los gustos. Y aquí viene el “problema”: si sois de los que os cuesta decidir (como nosotros), vais a sufrir un poco… porque todo apetece.

En nuestro caso, esta variedad se convierte casi en una desventaja: nos gusta todo, queremos probarlo todo… y al final elegir se hace complicado. Pero también es una señal clara de que estás en un sitio donde la oferta es cuidada y atractiva.

restaurantes para familias en madrid

Antes incluso de centrarnos en pizzas y pastas, los entrantes ya nos conquistaron. ¡Y de los postres…! Lo reservamos antes que los principales, más adelante te lo cuento. 

No pudimos resistirnos al queso provolone con focaccia, un clásico italiano que aquí preparan de forma deliciosa, perfecto para compartir. También probamos las flores de calabacín, un plato menos habitual que nos sorprendió muy positivamente.

Comida tradicional italiana en La Fellina

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Las pizzas y las pastas son, sin duda, el punto fuerte de La Fellina. Las masas están bien trabajadas y no resultan pesadas, aunque nuestra recomendación no es pedirla de plato principal sino más bien para compartir. 

Pero si sobra, ¡no pasa nada! Te lo ponen en una cajita de pizza… ¡y ya tienes la merienda, la cena o incluso el desayuno del día siguiente!

Ya te lo hemos avisado más arriba, si hubo algo que volvió locos a los niños (y no tan niños), fueron los postres.

En concreto, uno se llevó todo el protagonismo: el “Pistachooooo”. Sí, con muchas “o”, como lo ves en carta. Y no es para menos. Se trata de tres bolas de puro sabor a pistacho que son una auténtica delicia.

carta de restaurante italiano la fellina

Pero no fue lo único. Los mayores también caímos en la tentación y pedimos un sorbete de mandarina que estaba espectacular: fresco, ligero y perfecto para cerrar la comida.

Nuestra comida fue agradable, cargada de risas, con muy sabor… Porque La Fellina es un restaurante italiano que funciona tanto para una comida tranquila en familia como para una ocasión especial.