Más de 4.000 figuras de Playmobil, 14 escenas llenas de detalles y un viaje directo a la infancia. Esta exposición es uno de esos planes con niños en Madrid que funcionan a la perfección: los pequeños alucinan con cada escenario y los adultos reviven recuerdos de su niñez entre fuertes del Oeste, torneos medievales y barcos gigantes. Una experiencia visual que se disfruta sin prisas y en familia.
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Un emocionante viaje de la mano de Playmobil

Desde el primer momento que ponemos un pie en la Palacio de Gaviria de Madrid, la sensación es clara: estamos a punto de entrar en un mundo en miniatura lleno de detalles, historias y escenas que invitan a recorrer el espacio sin prisas y muy despacio, porque aquí cada rincón tiene algo que descubrir. ¡Hay que mantener los ojos bien abiertos y estar muy atentos!
La exposición está compuesta por 4.000 figuras de Playmobil, repartidas en 14 escenas diferentes, todas protegidas por una gran vidriera. No se pueden tocar, pero sinceramente, no hace falta. El verdadero placer está en observar, buscar detalles, reconocer personajes, dejar volar la imaginación y comentar con el de al lado cada personaje, cada casa, cada coche, cada vestuario… ¡Es increíble!
Ya te avisamos que las escenas están tan cuidadas que podrías pasar varios minutos en cada una sin aburrirte. Aquí no hay tiempo límite para estar presente en la exposición, cada uno va a su ritmo. Y otra ventaja: puedes ir de una sala a otra sin problema: ir y volver, saltarte una, retroceder a otra… ¡Y esto se agradece!

Un imán para los niños… especialmente para los fans de Playmobil

Para los niños, esta exposición es directamente hipnótica. Los nuestros empezaron recorriéndola casi ‘corriendo’, con esa emoción inicial de “¡Mira eso!”, “¡Mira aquello!” «Eso lo tengo en casa», pero poco a poco bajaron el ritmo. Querían verlo todo con más detenimiento. No perderse nada.
Si en casa hay fans de Playmobil, este plan es un acierto seguro. Pero incluso aunque no lo sean especialmente, la cantidad de figuras, colores y escenas hace que conecten enseguida con ellos. Además, con la entrada se puede coger un juego adicional para los más pequeños, que consiste en buscar “el intruso” en algunas escenas. Una idea sencilla que convierte la visita en una especie de búsqueda del tesoro.

Eso sí, en nuestro caso ocurrió algo curioso (y maravilloso): empezaron muy emocionados con el juego, ya que les suponía tener el móvil de mamá o papá con ellos en sus manos, pero estaban tan alucinados con las escenas que tenían enfrente que acabaron dejando la tecnología a un lado para centrarse solo en mirar, buscar, comentar y disfrutar. Y eso dice mucho de la fuerza de esta exposición.
Un viaje nostálgico para los adultos

Si para los niños es fascinante, para los adultos es directamente un viaje a la infancia. ¿Quién no ha tenido en su habitación el fuerte de Playmobil, una tienda de indios, un castillo o un barco? Basta con ver algunas escenas para que se active la memoria emocional y te veas de pequeño sentado en tu habitación jugando con estas piezas.
A nosotros nos pasó especialmente con varias recreaciones: el fuerte del Oeste, que nos devolvió a horas y horas de juego en el suelo; las escenas de indios y vaqueros, tan reconocibles para toda una generación; la espectacular ciudad victoriana, llena de pequeños personajes y situaciones cotidianas; y el impresionante torneo medieval, donde cada figura parece estar congelada en mitad de la acción.
Es imposible no comentar con tus hijos: “yo tenía ese”, “ese muñeco también estaba en mi casa” o “con esto jugaba yo cuando era pequeña”. Y ese intercambio entre generaciones es, sin duda, uno de los grandes valores de este plan en familia.

Además de los escenarios más clásicos, la exposición incluye referencias que conectan con diferentes públicos. Nos encantó encontrar una escena de Astérix y Obélix, perfectamente reconocible y llena de guiños para los fans del cómic. También aparecen naves de Star Wars, que hacen las delicias tanto de niños como de adultos.
Y mención especial merece el gran barco, inmenso, detallado y espectacular. La sensación al verlo es clara: parecía el Titanic. Es una de esas escenas ante las que todo el mundo se detiene, independientemente de la edad. ¡Los pingüinos son lo más!
Información práctica para visitar la exposición Playmobil
Esta exposición de Playmobil es mucho más que figuras en miniatura. Es imaginación, nostalgia, juego compartido y tiempo de calidad en familia, de ese que tanto hablan los psicólogos y los padres y madres no sabemos cómo materializar. Ya os diré que cuando llegáis a casa, vuestros hijos os pedirán sacar los Playmobil que tengáis en el armario.
Un plan con niños redondo, que recomendamos especialmente a familias con peques a partir de 6-7 años. Y de ahí hasta el infinito y más allá. ¡No hay límite!
La exposición estará en el Palacio de Gaviria ( (a un paso de la Puerta del Sol), Travesía del Arenal 1 (junto a la tienda Gaviria Art Store).
Tiene un horario de lunes a domingo de 10h a 20h. Último pase: 45 min antes del cierre. Las entradas se cogen allí en taquilla y tienen distintos precios.
Entrada general (mayores 12 años): 9 euros, Niños (6 a 11 años): euros. Peques (0 a 5 años): ¡gratis!



